La industria química es un sector de producción típicamente de alto riesgo, especialmente en escenarios como el refinado de petróleo y el almacenamiento/transporte de solventes, donde el entorno implica constantemente gases inflamables/explosivos, polvo y sustancias corrosivas. El manejo tradicional de materiales, que depende de carretillas elevadoras manuales o equipos de transporte fijos, presenta múltiples desafíos.